viernes, 26 de febrero de 2016

VÍ CRUCIS DEL COLISEO. VIERNES SANTO 2015. NOVENA ESTACIÓN. JESÚS CAE POR TERCERA VEZ. EL "VIAJE" DE JESUS


Del Evangelio según san Juan

 «Salí del Padre y he venido al mundo, otra vez dejo el mundo y me voy al Padre».

Sentimientos y pensamientos de Jesús

       Mi camino terreno llega a su fin. Cuando nací, mi madre me puso en un pesebre. He pasado casi toda mi vida en Nazaret. He formado parte de la historia del pueblo elegido. Como enviado itinerante del Padre, he anunciado la amplitud de su amor, en el que todos caben; la extensión de su amor, que se mantiene fiel a lo largo todas las generaciones; la altitud de su amor, esperanza que vence incluso a la muerte; y la profundidad de su amor, que no me ha enviado para los justos, sino para los pecadores. Muchos escucharon mi palabra y me siguieron, convirtiéndose en discípulos míos; otros no me comprendieron. Algunos me rechazaron y, al final, me condenaron. Pero, en este momento, más que nunca, me siento llamado a revelar el amor de Dios por los hombres. 

Nuestra resonancia 

      Señor Jesús, ante tu amor y el amor del Padre, nos preguntamos si no nos estaremos dejando contagiar por el mundo, que considera tu pasión y muerte «necedad y escándalo», siendo así que es «fuerza y sabiduría de Dios». ¿No estaremos siendo cristianos tibios, cuando tu amor es un misterio de fuego? ¿Nos damos cuenta de que antes de que Dios viniese a nosotros, ni siquiera sabíamos quién era Dios? Cuando tú, Hijo Unigénito, llegaste, Dios, que nos hizo a su imagen, nos permitió levantar los ojos a él y nos prometió el Reino de los cielos. ¿Cómo no amar a Aquel que nos ha amado primero»?

Oremos 

       «Abba, Padre» Señor y Dios nuestro, nos atrevemos a llamarte «Padre nuestro». Sentirnos hijos tuyos es un don maravilloso del que te estaremos eternamente agradecidos. Sabemos, Padre, que no somos una mota de polvo en el universo. Nos has dado una gran dignidad, nos has llamado a ser libres. Líbranos de toda forma de esclavitud. No dejes que nos perdamos lejos de ti. Padre, cuida de cada uno de nosotros. Cuida de todos los hombres sobre la faz de tierra.

viernes, 19 de febrero de 2016

VÍA CRUCIS DEL COLISEO. VIERNES SANTO 2.015. OCTAVA ESTACIÓN. JESÚS ENCUENTRA A LAS MUJERES DE JERUSALÉN. "VOSOTROS SOIS LA SAL DE LA TIERRA .... VOSOTROS SOIS LA LUZ DEL MUNDO




Del Evangelio según san Lucas 

      «Lo seguía un gran gentío del pueblo, y de mujeres que se daban golpes y lanzaban lamentos por él. Jesús se volvió hacia ellas y les dijo: “Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, llorad por vosotras y por vuestros hijos”».

Sentimientos y pensamientos de Jesús

      Hace pocos días que llegué a Jerusalén. Una comitiva de discípulos me acogió haciendo fiesta con regocijo. Incluso me aclamaban diciendo: «Bendito el que viene en el nombre del Señor». En medio de su sencillez, ese momento fue solemne. Sin embargo, no fue del agrado de los fariseos. La fiesta no impidió que llorase al ver la ciudad. Ahora que voy exhausto al Gólgota, oigo voces de mujeres que se lloran por mí y se dan golpes de pecho. 

Nuestra resonancia 

      Señor Jesús, también hoy, viendo nuestras ciudades, tendrías motivos para llorar. Quizás también nosotros estamos ciegos y no comprendemos el camino de paz que tú nos indicas. Pero ahora sentimos como una llamada tuya lo que dijiste en el Sermón de la Montaña: «Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Dichosos los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios». Y también cuando dijiste a tus discípulos: «Vosotros sois la sal de la tierra… Vosotros sois la luz del mundo… Alumbre así vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria al Padre que está en el cielo».

Oración 

      A la luz de la Jerusalén del cielo Señor y Dios nuestro, nos has llamado a la Jerusalén del cielo, que es la tienda de Dios con los hombres. Nos has prometido que allí enjugarás las lágrimas de nuestros ojos, que no habrá ya muerte, ni luto, ni llanto, ni dolor. Tú serás nuestro Dios y nosotros seremos tu pueblo. Preserva en nosotros la esperanza de que, después de sembrar con lágrimas, llegará el momento gozoso de recoger las gavillas.[

viernes, 12 de febrero de 2016

VÍA CRUCIS DEL COLISEO. VIERNES SANTO 2.015. SEPTIMA ESTACIÓN. JESÚS CAE POR SEGUNDA VEZ. "NO TE QUEDES LEJOS DE MÍ"




Del Evangelio según san Mateo 

      «Jesús fue con sus discípulos a un huerto, llamado Getsemaní, a orar. Y llevándose a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, empezó a entristecerse y a angustiarse. Entonces dijo: “Me muero de tristeza: quedaos aquí y velad conmigo”. Y adelantándose un poco cayó rostro en tierra y oraba diciendo: “Padre mío, si es posible, que pase y se aleje de mí ese cáliz. Pero no se haga lo que yo quiero, sino lo que tú quieres”».

       Del Evangelio según san Lucas «Se le apareció un ángel del cielo, que lo animaba. En medio de su angustia, oraba con más insistencia. Y le bajaba hasta el suelo un sudor como de gotas de sangre».

Sentimientos y pensamientos de Jesús 

       No es sólo cansancio físico. Es algo más profundo lo que me pasa. Ayer tarde estuve un buen rato postrado en oración al Padre. Mi sudor era como gotas de sangre. Estaba ya en agonía. Estoy viviendo la experiencia extrema y difícil de todo ser humano que se acerca a la muerte. Gracias, Padre, por haberme enviado en ese momento un ángel del cielo a consolarme. Nuestra resonancia Señor Jesús, ¡qué abismo de tristeza en tantas almas heridas por la soledad, el abandono, la indiferencia, la enfermedad, la muerte de un ser querido! Inconmensurable, el dolor de cuantos sufren la crueldad de la violencia, el odio de palabras falaces o se encuentran con corazones de piedra que hacen llorar y llevan a la desesperación. El corazón del hombre –el corazón de cada uno de nosotros– espera otra cosa: el cuidado del amor. Tú, Jesús, nos lo enseñas a todos los hombres de buena voluntad: Amaos los unos a los otros como yo os he amado.

Oración

      Que mi corazón cuide y consuele Que las puertas de mi corazón estén abiertas. Que sea grande como el corazón de Dios. Que esté dispuesto a llevar esperanza, a ocuparse de los demás, a escuchar, a poner bálsamo en las heridas, a iluminar a quien se encuentra en tinieblas. Que cuide y consuele hoy, mañana y siempre.

miércoles, 10 de febrero de 2016

VÍA CRUCIS DEL COLISEO. VIERNES SANTO 2.015. SEXTA ESTACIÓN. LA VERÓNICA ENJUGA EL ROSTRO DE JESÚS. DISCÍPULAS


Del Evangelio según San Lucas
   
      «En aquel tiempo, Jesús iba caminando de ciudad en ciudad y de pueblo en pueblo, predicando la Buena Noticia del Reino de Dios; lo acompañaban los Doce y algunas mujeres que él había curado de malos espíritus y enfermedades: María la Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, mujer de Cusa, intendente de Herodes; Susana y otras muchas que le ayudaban con sus bienes».

Sentimientos y pensamientos de Jesús 

 Entre la multitud hay muchas mujeres. Su delicadeza impulsa a una de ellas a acercarse para secarme el rostro. Este gesto me hace recordar otros encuentros. Uno de ellos, hace una semana. Fui a cenar, por amistad, a Betania, en casa de Marta, María y Lázaro. María me ungió los pies con óleo perfumado de nardo auténtico. Se sorprendió cuando le dije que lo conservara para mi sepultura. Me veo también sentado junto al pozo de Sicar. Estaba cansado y sediento. Llega en aquel momento una mujer samaritana con un cántaro. Le pido agua. Le hablo de un agua que salta hasta la vida eterna. Parece que esperaba este don para abrir su corazón. Quería contarme todo sobre ella. La vi maravillada profundizando en su propia conciencia. Volvió a su pueblo hablando de mí y diciendo: «¿Será este el Mesías?».

Nuestra resonancia 

Señor Jesús, esta tarde, entre nosotros, la presencia femenina es significativa. En los Evangelios, las mujeres tienen un lugar destacado. Os ayudaron a ti y a los apóstoles. Algunas de ellas estuvieron presentes en tu pasión. Y fueron las primeras en anunciar tu resurrección. El genio femenino nos lleva a vivir la fe con afecto hacia ti. Nos lo enseñan todos los santos. Queremos seguir sus huellas. 

Oración

El don de la maternidad espiritual Señor Jesús, las mujeres sostienen en gran medida el anuncio de la fe en el mundo y el camino de las comunidades cristianas. Haz que sigan siendo testigos de esa felicidad que brota del encuentro contigo y que constituye el secreto profundo de sus vidas. Cuídalas como signo luminoso de maternidad junto a los últimos que, en sus corazones, son los primeros.

viernes, 5 de febrero de 2016

VÍA CRUCIS DEL COLISEO. VIERNES SANTO 2.015. QUINTA ESTACIÓN. EL CIRINEO AYUDA A JESÚS A LLEVAR LA CRUZ. REGRESANDO DEL CAMPO




Del Evangelio según San Lucas

 «Mientras lo conducían, echaron mano de un cierto Simón de Cirene, que volvía del campo, y le cargaron la cruz, para que la llevase detrás de Jesús»


Sentimientos y pensamientos de Jesús

      Oigo gritos a mi alrededor. Toman a la fuerza a un campesino que pasaba por allí, seguramente por casualidad. Sin muchas explicaciones, lo obligan a llevar mi peso. Me siento aliviado. Le mandan que vaya detrás de mí. Iremos juntos hasta el lugar de mi suplicio. Más de una vez, predicando el Reino de Dios, dije: «Quien no lleve su cruz detrás de mí, no puede ser discípulo mío».

       Sin embargo, ahora este hombre carga incluso con la mía. Quizás ni siquiera sabe quién soy, pero igualmente me ayuda y me sigue.


Nuestra resonancia en alabanza de Simón

      «Dichoso tú, Simón, que durante la vida llevaste la cruz detrás de nuestro Rey. Los que llevan las insignias de los reyes se sienten orgullosos, pero los reyes y sus insignias pasarán. Dichosas tus manos que levantaron y llevaron en procesión la cruz de Jesús que nos dio la vida».

     Señor, quizás también para algunos de nosotros el encuentro contigo sucedió de modo fortuito. Pero luego se ha hecho más profundo. 

       Consideramos un gran don de tu gracia que no falten entre nosotros cirineos, que lleven la cruz de los otros. Lo hacen con perseverancia. Los motiva el amor. Su presencia es fuente de esperanza. Ponen en práctica la invitación de san Pablo: «Llevad los unos las cargas de los otros».[27] Y así cuidan de sus hermanos.

Oración

¿Quién no tiene necesidad de un cirineo?

 Señor Jesús, tú has dicho que «hay más dicha en dar que en recibir». Haznos disponibles para que también nosotros llevemos a cabo la tarea del «cirineo». Que quien vea nuestra forma de vida se sienta animado al vernos cultivar lo bello, lo justo, lo verdadero, lo esencial. Que quien sea frágil nos vea humildes porque, en muchos aspectos, también nosotros somos frágiles. Que quien reciba de nosotros signos de gratuidad perciba que nosotros mismos tenemos mil motivos para decir «gracias». Que quien no pueda correr se sienta tranquilo, porque le queremos. Estamos dispuestos a ir más despacio: no queremos dejarlo atrás.